En 1958 mi primer profesor de dibujo Eduardo Navarro me indicó no apartarme de las normas clásicas que tan fielmente mantuvo en su vida, pocos meses después fallecía y era sustituido por Castro Gil profesor de grabado y dibujo en la antigua Casa de la Moneda en la Plaza de Colón. Mi espíritu bohemio impidió que completase el periodo de 3 años de formación para acceder como dibujante y grabador en tal institución.
Veinte años después desarrollando mi actividad de dibujante publicitario quiso el destino que participase en un concurso convocado por la central sindical UGT para el diseño de un sello conmemorativo del centenario de la creación de dicha central.
La obtención del premio me permitió volver a entrar en aquella fábrica pero ya en Dr. Esquerdo, para concretar con el director del estudio los últimos retoques y pruebas de impresión. A la salida pasando entre los dibujantes trabajando en los tableros intentaba encontrar algunos de mis antiguos compañeros de iniciación difícil misión ya que todos indiferentes miraban al tablero...
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